El fantasma de la estanflación acecha a los mercados globales a medida que la guerra con Irán se prolonga

Los últimos datos de las economías más importantes del mundo pusieron en alerta a los inversores, ya que mostraron indicios de una aceleración en la inflación y un menor dinamismo en la actividad y el mercado de trabajo. Esto podría agravarse ante el shock energético generado por la escalada de la guerra en Irán.

Hay un fantasma que recorre a los mercados globales por estas horas: el fantasma de la estanflaciónUn nuevo lunes rojo en Wall Street y en las principales plazas de Europa y Asia parecen confirmar el temor que ya se venía palpitando desde la semana pasada: el riesgo de que la guerra en Irán se extienda en la región y dure más de unas semanas, incumpliendo la promesa de la Casa Blanca. El conflicto llega en un momento delicado, ya que el shock en los precios de la energía golpearía a una economía global que ya dio algunos signos de malestar en febrero, complicando aún más el escenario hacia delante.

En su último informe, el analista de PepperstoneFelipe Barragán, explicó que la guerra entre EEUU e Israel contra Irán “se extendió rápidamente, generando conflictos e interrupciones en otros doce países, aumentando así las probabilidades de un escenario de estanflación para la economía global“.

Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) remarcaron que “el foco del mercado seguirá puesto principalmente en la evolución del conflicto en Medio Oriente, luego de la fuerte escalada entre Estados Unidos (EEUU), Israel e Irán y del impacto que ya empezó a mostrar sobre el comercio energético global“. En este sentido, remarcaron que “cualquier novedad vinculada a ataques, represalias o posibles interrupciones en el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz probablemente continúe siendo el principal driver de los mercados“.

De manera complementaria, en Cohen explicaron que “el estrecho de Ormuz cobra cada vez más protagonismo, además de los ataques a varias refinerías, y todo esto disparó el precio del petróleo, que alcanzó el nivel más alto desde 2022“. Por ese motivo, afirmaron que “si la tensión persiste, la escalada del precio del petróleo presionará sobre los precios de los combustibles y le pondrá un piso más alto al IPC (de EEUU), interrumpiendo el proceso de desinflación global, al tiempo que eleva los costos de transporte y podría golpear a la actividad“.

El impacto en EEUU: empleo, ventas e inflación

Desde PPI llegaron a una conclusión similar, ya que “el repunte del crudo vuelve a poner presión sobre las expectativas de inflación y empieza a modificar el ‘pricing’ de la política monetaria“. Y ahondaron: “Luego del ‘job report’ del viernes, el mercado asignaba una probabilidad de 76% a que la Fed recorte la tasa dos veces este año. Hoy esa probabilidad cae a 52%, reflejando el temor de que un shock energético complique el proceso de desinflación“.

Además, Barragán comentó que “si bien la atención estará en la evolución del conflicto armado, las cifras de IPC y PCE en EEUU publicadas esta semana serán de suma importancia para medir si los elevados precios del petróleo se están traspasando a la inflación, complicando así el manejo de política monetaria de la Fed“.

Artículos Relacionados

Volver al botón superior